lunes, 18 de junio de 2012

Todo el mundo miente


Suele decirse que todo lo bueno se acaba.
Que todo tiene un principio y un final.
Hace unos días os hablaba sobre el final de Perdidos, y hoy vengo a hablaros de un final muy esperado también por la audiencia.
El final de House.
House M. D. nació en 2004 de la mano de la cadena FOX y nos presentaba al doctor Gregory House, médico brillante allá donde los haya pero también prepotente, cínico y con grandes dotes para el sarcasmo. Padece una necrosis muscular en su pierna derecha que le ha dejado un dolor crónico obligándole a usar bastón, acidificando más si cabe su carácter y haciéndolo adicto a la Vicodina, un potente opiáceo.
Estas características le hacen un médico especial que recurre a métodos poco/nada ortodoxos para hayar la solución del "problema" pues en palabras suyas, él cura las enfermedades, no a los pacientes. Sólo los síntomas tangibles son útiles pues para él: "Todo el mundo miente".

Acompañándolo nos encontramos a la doctora Lisa Cuddy como directora del ficticio Hospital Universitario Princeton-Plainsboro con quien comparte una historia pasada y una tensión sexual no resuelta; y el doctor James Wilson, oncólogo y único amigo de House.
A su cargo aparecen tres subalternos en su servicio de diagnóstico: El Dr. Robert Chase oportunista y de familia rica, la Dra. Allison Cameron inteligente y de fuertes convicciones morales, y finalmente el Dr. Eric Foreman, orgulloso y reservado.
Con los vaivenes de los portagonistas el grupo de subalternos aumentaría incluyendo a la Dra. Remy Hadley más conocida como Trece, moralmente fuerte y que sufre una enfermedad terminal; el Dr. Chris Taub, médico judío y adicto a las infidelidades; la Dra. Amber Volakis conocida como Zorra Implacable que fallece por culpa de House; y el Dr. Lawrence Kutner, un chico demasiado entusiasta que se suicida debido a una depresión. Finalmente conoceremos a Dra. Martha M. Masters que abandona el equipo ante su incapacidad de mentir; la Dra. Chi Park, tímida y rebotada de nurología que House recoge y la Dra. Jessica Adams, que conoce a House cuando trabaja como médica de la prisión donde está recluido.

A lo largo de ocho temporadas podemos observar las evoluciones e involuciones del personaje de House y como sus acciones repercuten en los que le rodean. Ha estado en la cárcel y en el psiquiátrico lo que no ha frenado su enorme ansia para resolver los enigmas. Porque la obsesión de House es resolver los misterios como haría el mismísimo Sherlock Holmes. Pero la relación entre ambos no es sólo la similitud de su nombre sino que ambos son adictos a una droga (opio y cocaína en el caso del detective) y son acompañados por un fiel compañero que le ayuda a resolver sus casos: James Wilson para House y John Watson para Sherlock, (J.W. y J.W). Además House vive en el 221b igual que el famoso detective.

House se aleja de otras series de médicos por darle más importancia a los casos médicos y a la moraleja moral que éstos suponen. Nos presentan personajes complejos con problemas y traumas reales y no a médicos adolescentes con mal de amores. Sobre todo destaca como las acciones de House repercuten en la vida social y laboral de los que están a su alrededor convirtiendo el hospital en su patio de recreo particular.
El último capítulo comienza con House enfrentándose a su propia vida, debatiéndose entre sus aciertos y errores y seremos testigos de su última treta (no haré spoilers) antes de que todo acabe.
Junto a él hemos vivido momentos tristes y dramáticos pero otros tremendamente divertidos que guardaremos en la mente y recordaremos cada vez que visitemos un hospital.
Larga vida a House!!!.
Ahora, cuando un amigo te pregunte si está enfermo podremos responderle:
¡Tu lo que tienes es lupus!¡idiota!

A continuación os dejo una de las escenas más brillantes de la serie:


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